10 Octubre, ocho segundos de independencia
Report Fotografía / 11 de octubre del 2017
Texto y Fotografías: Eloy de Mateo
Independencia de Catalunya / Foto: Eloy de Mateo
Esperando la declaración de independencia el 10 de octubre del 2017 en el Passeig Lluís Companys de Barcelona / Foto: Eloy de Mateo
Tras la celebración del referéndum del 1 de octubre, el “procés” pareció empezar a flaquear ante las dificultades que se avecinaban para hacer efectiva la independencia. Las amenazas por parte del estado, la falta de apoyo internacional y la falta de capacidad para sacar adelante una nueva república sin estructuras de estado y sin que hubiera nada preparado para ello, hacían entrar al proyecto independentista en un callejón sin salida.

Sin embargo, con sus campañas a través de la ANC, Ómnium Cultural y el apoyo de los medios afines, habían creado una gran movilización social y despertado en la ciudadanía la idea y la esperanza de alcanzar de una forma rápida, fácil y segura la república catalana, una república que estaba lejos de convertirse en realidad mientras, en la calle, la gente la estaba esperando.

El 1 de octubre se celebró el referéndum y según la ley de transición a la república que el propio parlament aprobó, en dos días se tenía que proclamar la independencia, en lugar de ello y ante la respuesta represiva del estado (que a nadie debía de haber sorprendido) el día 3, se convocó una jornada de paro nacional.

Mientras, desde el estado se ponía en marcha el contra ataque, se preparaban las medidas policiales y judiciales contra el independentismo alentadas por el beligerante discurso del rey Felipe VI, el 3 de octubre, se montaba una campaña de fuga de empresas de Catalunya y se organizaban movilizaciones callejeras de carácter unionista. En este impasse, llegamos al 10 de octubre, fecha que se dio el parlament para hacer efectivos los resultados del referéndum.

El “govern” de la Generalitat, presidido por Puigdemont, se encontraba ante un dilema, tenían en la calle a una multitud esperando la proclamación de una independencia que no se podía proclamar por las consecuencias que ello iba a traer y por la falta de un proyecto ante el escenario creado después del referéndum del 1 de octubre.


En esta situación, Puigdemont, decidió proponer al parlament que se hiciera efectivo el “mandato popular” expresado en el 1-O, es decir, declarar la independencia y, ocho segundos después, suspendió esta proposición para abrir nuevos caminos de negociación con el estado, de esta manera ganaba tiempo, no se sabe muy bien para qué, y dejaba confundidos a todos los presentes y ausentes en la concentración del Passeig Lluís Companys.

Nadie sabía exactamente que había ocurrido, ¿Había proclamado la independencia o no? ¿La había proclamado y la había suspendido? ¿Catalunya había sido una república independiente durante ocho segundos?
Independencia de Catalunya / Foto: Eloy de Mateo
Esperando la declaración de independencia, 10 octubre 2017 / Foto: Eloy de Mateo
Independencia de Catalunya / Foto: Eloy de Mateo
Esperando la declaración de independencia, 10 octubre 2017 / Foto: Eloy de Mateo
Discurso del rey Felipe VI, declarando el conflicto abierto contra el independentismo
Independencia de Catalunya / Foto: Eloy de Mateo
Esperando la declaración de independencia, 10 octubre 2017 / Foto: Eloy de Mateo
Independencia de Catalunya / Foto: Eloy de Mateo
Intervención de Carles Puigdemont en el parlament el 10 de octubre del 2017
Esperando la declaración de independencia, 10 octubre 2017 / Foto: Eloy de Mateo
La gente volvió a sus casas sabiendo que, en todo caso, no había independencia, pero con la esperanza de que aquella maniobra correspondía a algún “plan genial” de los líderes independentistas.
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