Los planes del Ejército para Catalunya
Report Fotografía / 18 agosto 2018
Texto: Eloy de Mateo
Unos atentados se precipitaron el 17 de agosto del 2017 en Barcelona y Cambrils.

Tras una fuerte explosión en una casa de Alcanar, una furgoneta invade Las Ramblas de Barcelona atropellando a los transeuntes que allí estaban, al día siguiente, unos terroristas del mismo grupo que el conductor de la furgoneta en Las Ramblas, apuñalan personas en medio de la calle en Cambrils.

Los “mossos” hicieron un esfuerzo frenético para encontrar a los autores de los atentados, algo que consiguieron cien horas después, los localizaron y tras dos enfrentamientos, los terroristas fueron abatidos y muertos.

Se especulaba con la posibilidad de que los atentados producidos en Catalunya en agosto del 2017, elevasen la alerta terrorista de nivel 4 a 5, lo que hubiera supuesto la intervención del ejército en Catalunya.

Unos días mas tarde, el teniente general retirado Pedro Pitarch, explicaba que “El ejército no intervendrá en Catalunya si no lo ordena el gobierno. Lo contrario sería un golpe de estado” y añadía “Pero eso no significa que no esté ya elaborando planes y posicionando material por si llega la orden”. El ejercito, antes de que se produjeran los atentados, ya estaba acumulando material logístico en Catalunya para “estar preparado ante cualquier contingencia”.

Los terroristas fueron eliminados y, con independencia o no de esto, el nivel de alerta se mantuvo en 4.

Esta intervención del ejército hubiera consistido en la aplicación del plan “Cota de Malla”.
- Plan Cota de Malla.

El “Plan Cota de Malla” consiste en que el ejército se hiciera cargo de la protección de puertos, aeropuertos, centrales nucleares, depósitos de combustible y otras infraestructuras críticas. De esta manera liberaba a las fuerzas policiales de estas tareas con lo que se podrían concentrar en el control del orden público y acumular efectivos para ese fin, efectivos que habían sido reforzados con 6000 agentes que el gobierno envió desde el resto de España a Catalunya y que se sumaban a los que ya estaban allí destinados.

Además de estas tareas de vigilancia, el ejército se encargaría, si fuera necesario, de mantener abiertas las vías de comunicación retirando obstáculos como
barricadas, tractores, etc... También se encargaría de facilitar las comunicaciones de los cuerpos policiales del estado a través de las redes militares.

En el plan también se contempla la posibilidad de una escalada de violencia que desbordara a las fuerzas de seguridad, en ese caso el ejército intervendría para “hacer valer su superioridad”.