En los ambientes de ultra derecha, desde hacía varios meses, se estaba especulando, soñando o fantaseando con un atentado en Barcelona, que se iba a producir en septiembre y que terminaría definitivamente con el proceso independentista.

La cuestión es que, por diferentes circunstancias, unos atentados se precipitaron el 17 de agosto del 2017.

Los “mossos” hicieron un esfuerzo frenético para encontrar a los autores de los atentados, algo que consiguieron cien horas después, los localizaron y tras dos enfrentamientos, los terroristas fueron abatidos y muertos.

Los atentados producidos en Catalunya en agosto del 2017, habrían elevado la alerta terrorista de nivel 4 a 5, lo que hubiera supuesto la intervención del ejército en Catalunya.

El teniente general retirado Pedro Pitarch, explicaba que “El ejército no intervendrá en Catalunya si no lo ordena el gobierno. Lo contrario sería un golpe de estado” y añadía “Pero eso no significa que no esté ya elaborando planes y posicionando material por si llega la orden”.

El ejercito, ya estaba acumulando material logístico en Catalunya para “estar preparado ante cualquier contingencia”, antes de que se produjeran los atentados.

Los terroristas fueron eliminados y el nivel de alerta se mantuvo en 4.
Això ho pagarem car” (Esto lo pagaremos caro), comentó el “major de los mossos”, Josep Lluís Trapero,
refiriéndose a que a algunos no les gustó que se hubiera desmantelado al grupo terrorista tan rápidamente.

Esta intervención del ejército hubiera consistido en la aplicación del plan “Cota de Malla”.

- Plan Cota de Malla.

El “Plan Cota de Malla” consiste en que el ejército se hiciera cargo de la protección de puertos, aeropuertos, centrales nucleares, depósitos de combustible y otras infraestructuras críticas. De esta manera liberaba a las fuerzas policiales de estas tareas con lo que se podrían concentrar en el control del orden público y acumular efectivos para ese fin, efectivos que habían sido reforzados con 6000 agentes que el gobierno envió desde el resto de España a Catalunya y que se sumaban a los que ya estaban allí destinados.

Además de estas tareas de vigilancia, el ejército se encargaría, si fuera necesario, de mantener abiertas las vías de comunicación retirando obstáculos como
barricadas, tractores, etc... También se encargaría de facilitar las comunicaciones de los cuerpos policiales del estado a través de las redes militares.

En el plan también se contempla la posibilidad de una escalada de violencia que desbordara a las fuerzas de seguridad, en ese caso el ejército intervendría para “hacer valer su superioridad”.