La Pena de Muerte
Report Fotografía / 22 de diciembre del 2009
Texto y Video: Eloy de Mateo 
Juan Melendez fue condenado a muerte por asesinato.
Estuvo 18 años en una cárcel de Florida esperando el día de su
ejecución. Finalmente, nuevas pruebas demostraron su
desvinculación con el crimen del que se le acusaba y fue puesto en libertad.
Tras todo este tiempo, el estado de Florida le dio 100 dólares, ninguna disculpa y lo puso en la calle.
James Vernon fue asesinado en 1986 y David Luna Falcón murió a finales de 1980.
 
En el año 2000, el nuevo abogado de Meléndez, descubrió las
pruebas que incriminaban a James Vernon, con ellas se pidió un nuevo juicio. Otros testigos que se encontraban con James Vernon recordaron que había confesado el asesinato antes de morir.

El 6 de diciembre de 2001, la jueza dictaminó que Meléndez tenía derecho a un nuevo juicio.
Juan Meléndez en Barcelona
30-11-2009 Video: Eloy de Mateo
Pena de muerte y pobreza
Habitualmente, en un juicio, la situación económica, tanto del
acusado como de la víctima, es el factor mas influyente en la
sentencia, mucho mas que las circunstancias del delito y que el esclarecimiento de la verdad del caso.

La posibilidad de pagarse una buena defensa es la clave para
conseguir salir en libertad o recibir una condena menor,
independientemente de la culpabilidad o inocencia.

Amnistía Internacional, ha documentado que esto sucede de una forma evidente en paises como Nigeria, Arabia Saudí o Irán.

En Nigeria, la característica común a todos los condenados a muerte es la pobreza, el saber con seguridad si el acusado es culpable o inocente, es una cuestión sin importancia en el sistema judicial
nigeriano.

Según declaró Chino Obiagwu, coordinador nacional de LEDAP (Legal Defence and Assistance Project) en la presentación de un informe de Amnistía Internacional sobre la pena de muerte en Nigeria en Octubre del 2008, “Lo importante es poder pagar para mantenerse al margen del sistema, ya sea a la policía para que investigue el caso de manera adecuada, a un abogado para que te defienda o a alguien para que ponga tu nombre en la lista de
posibles indultados.”
 
La relación entre pobreza y pena de muerte, también se da en
paises ricos y desarrollados.

En Estados Unidos, todos los años se ejecuta a decenas de
personas. En un sistema de justicia basado en jurados populares, fácilmente influenciables y tendentes a dejarse impresionar por la elocuencia de los letrados o prejuicios sobre el juzgado, una persona con escasos recursos económicos, tiene asegurado un juicio sin todas las garantias ya que no podrá disponer de una defensa
eficiente.

Tenemos el caso paradigmático de Joaquin José Martinez, que pasó cinco años en el corredor de la muerte, en el estado de Florida. Acusado de robo y asesinato fue condenado a muerte.

Finalmente, se probó su no culpabilidad, gracias a la campaña
iniciada por su familia para recaudar fondos con los que poder
contratar a Peter Raben, abogado de gran prestigio especializado en estos casos de personas condenadas a la pena capital, pero cuyos servicios cuestan una gran cantidad de dinero.

Raben consiguió probar la no vinculación de Martinez con los hechos de los que se le acusaba y por los que había sido sentenciado.

La conclusión es clara, sin dinero puedes acabar condenado a
muerte siendo inocente, con dinero puedes probar tu inocencia o al menos, poner en duda tu culpabilidad.
Juan Meléndez, viaja por todo el mundo explicando su caso y
tratando de abrir los ojos de las personas a la injusticia que es la pena de muerte. Sus conferencias siempre las empieza con la frase "Fui condenado a muerte por un crimen que no cometí" y, a partir de aquí, empieza a explicar su historia.

En 1984, se convirtió en el preso 6446 tras haber sido acusado del asesinato de Delter Baker.

Un lunes se seleccionó al jurado, el martes el jurado fue instruido sobre como actuar en el juicio, el miércoles la fiscalía presentó sus pruebas, el jueves terminó el juicio y el jurado lo declaró culpable, el viernes el juez sentenció la pena de muerte.

Sin embargo, existía una cinta, en la que el verdadero culpable
confesaba el asesinato, una cinta que no se presentó al juicio y que demostraba que el asesino no era Meléndez.

Casi 18 años mas tarde y tras cuatro apelaciones, apareció, entre otras cosas, la cinta perdida y la jueza Bárbara Fleischer, tras
estudiar el caso, en un expediente de setenta y dos páginas, en el que señalaba las irregularidades cometidas en el juicio, anuló la
sentencia.
El Caso:

El 13 de septiembre de 1983, después de cerrar su escuela de
cosmetología, Delbert Baker, fue asesinado. Su cuerpo fue
encontrado aproximadamente a las 8:30 pm. después de que su compañero avisó a la policía porque no había llegado a casa.

Algunas de las joyas de Baker habían desaparecido, aunque los cobros de los últimos días aún estaban en su maletín.

El médico forense estimó que el, Sr. Baker, fue asesinado sobre las 7:30 pm.

Terry Barber había estado en la escuela un poco antes de las 6:00 pm. Entró porque la puerta estaba abierta, Baker salió de la
trastienda un poco sorprendido y entonces, Barber vio que Baker tenía compañía.

Terry Barber dijo a la policía que creía que James Vernon y su amigo conocido como Bobo, fueron los dos hombres que vio en la
trastienda. Sin embargo, la policía abandonó esta línea de
investigación cuando Bobo negó que él y James estuvieran allí.
 
En Marzo de 1984, Juan Meléndez fue arrestado y acusado del
asesinato de Delbert Baker. El arresto se produjo a raíz de la
acusación de David Luna Falcón, según el cual, Meléndez había confesado el asesinato mientras tomaban cocaína juntos.

Falcón dijo a la policía que, Meléndez, le había confesado que fue a ver a Baker con John Berrien y George Berrien y que mató a Baker.

Los cargos contra John Berrien se redujeron a encubridor a cambio de testificar contra Meléndez. George Berrien nunca fue acusado.

John Berrien testificó que Meléndez y George Berrien estuvieron en el local de Baker y regresaron dos horas después.

La teoría del Estado fue que Meléndez, John y George Berrien
fueron al local de la víctima en el coche de John, en la tarde del 13 de septiembre de 1983 y que Meléndez mató a Baker.

Esta teoría se apoya exclusivamente en el testimonio de John Berrien y David Luna Falcón, pero no se encontraron pruebas físicas que vinculen a Meléndez con la muerte de la víctima.

En su defensa, Meléndez presentó una coartada.

Cuatro testigos declararon que aquella tarde hasta la noche del 13 de septiembre 1983, Meléndez estuvo con Dorothy Rivera.

Mientras tanto, James Vernon, aquel al que Terry Barber había visto en la tienda poco antes de que se cometiera el asesinato, había sido encarcelado por otros cargos.

Antes del juicio, el abogado defensor de Meléndez, Roger Alcott, entrevistó a James Vernon y obtuvo una declaración en cinta en la que, Vernon, admitía su participación en el asesinato.

James Vernon, también le dijo a otro preso, Roger Mims, que había tenido una relación sexual con Baker, y que él y otros dos hombres lo habían matado.

Un agente del FDLE, con esta información, se entrevistó con James Vernon que admitió su presencia en el homicidio.

Un investigador de la Fiscalía de Estado llevó a cabo otra entrevista a James Vernon en la que admitió su participación en el asesinato. Sin embargo, esta entrevista no fue revelada a la defensa. Vernon invocó la Quinta Enmienda y se negó a declarar.

El Estado no admitió el testimonio de Roger Mims y el juez no
permitió a la defensa llamar al oficial al que James Vernon había admitido estar en el asesinato.

El abogado de la defensa no presentó su entrevista con Vernon, por lo que, el jurado, no conoció las confesiones de este.

Tampoco se supo y se descubrió mas tarde que, David Luna Falcón, había escapado de la prisión en Puerto Rico cuando cumplía
condena por asesinato, que cuando fue detenido de nuevo, accedió a testificar contra unos individuos implicados en un asesinato en Nueva Jersey a cambio de reducir su pena y salir de la cárcel y que, después de todo esto, en el caso del asesinato de Baker, había cobrado 5000 dólares para testificar contra Meléndez.

Meléndez fue sentenciado a muerte.
Los cinco países que en 2008 ejecutaron a más personas fueron:
China, al menos 1718
Irán, al menos 346
Arabia Saudí, al menos 102
Estados Unidos 37
Pakistán, al menos 36
Foto Eloy de Mateo
Foto: Eloy de Mateo
Formas de Ejecución:
Existen diferentes formas de ejecutar la pena de muerte, según la tradición y cultura de cada lugar.
En Estados Unidos se utiliza la silla eléctrica o la inyección letal.
En los paises islámicos habitualmente se utliza la Lapidación que es el castigo que impone la Sharia o Ley Islámica.

Ejecución de menores de edad:
Algunos paises ejecutan a personas que eran menores de edad cuando cometieron el delito del que se les acusa.

A pesar de que esta práctica esta prohibida por el derecho internacional, cinco paises han ejecutado a menores en los últimos seis años: China, Yemen, Sudán, Pakistán, Arabia Saudí e Irán.

Irán es el país en el que se ejecuta a mas menores, al menos 137 están actualmente condenados a muerte en Irán, se sabe que en 2007 ejecutaron a ocho y otros ocho en 2008, en 2009 ya llevan como mínimo tres ejecutados.

Enemistad con Dios y Corruptos en la Tierra:
En Irán existe una amplia gama de delitos penados con la muerte, entre ellos “Moharebeh ba Khoda” (enemistad con Dios) y “Mofsed fil arz” (ser corrupto en la tierra), estos son los cargos que se les imputa a las personas acusadas de alzarse contra el Estado, cometer atracos o espiar. Se consideran delitos contra Dios y no se puede solicitar indulto.

Transplante de órganos de personas ejecutadas.
El viceministro de salud de China, Huang Jiefu, en artículo publicado en el China Daily el 26 de agosto del 2009, reconoció que dos de cada tres orgános transplantados, provienen de presos que han sido ejecutados.
El problema de esta cuestión es que, esta extracción de organos se hace a personas que no han rellenado ningún tipo de documento en el que se declaren como donantes, lo cual hace pensar en la existencia de un mercado de venta de órganos que representa un incentivo para que se realicen ejecuciones.

Amnistía Internacional, en su informe sobre la pena de muerte de del 2009, comenta: “Se corre también el riesgo de que las personas condenadas a muerte se conviertan en una fuente reconocida de órganos que dificulte la adopción y aplicación de medidas para abolir la pena de muerte. Además, el momento de la ejecución podría estar determinado por la intención de utilizar los órganos de ese condenado en concreto. La práctica transforma, en efecto, las ejecuciones en operaciones, cuasi médicas, que entrañan la participación de personal médico en actos contrarios a la ética profesional”