Un investigador de la Fiscalía de Estado llevó a cabo otra entrevista a James Vernon en la que admitió su participación en el asesinato. Sin embargo, invocando a la Quinta Enmienda, Vernon se negó a declarar y esta entrevista no fue revelada a la defensa.

El Estado no admitió el testimonio de Roger Mims y el juez no permitió a la defensa llamar al oficial al que James Vernon había admitido estar en el asesinato.

El abogado de la defensa no presentó su entrevista con Vernon, por lo que, el jurado, no conoció las confesiones de este.

Tampoco se sabía que cuando fue detenido, David Luna Falcón, había escapado de la prisión de Puerto Rico en la que cumplía condena por asesinato y que había cobrado 5.000 dólares para testificar contra Meléndez.

Meléndez fue sentenciado a muerte.

James Vernon fue asesinado en 1986 y David Luna Falcón murió a finales de 1980.

El nuevo abogado de Meléndez, descubrió las pruebas que incriminaban a Vernon y con ellas pidió un nuevo juicio.

El 6 de diciembre de 2001, la jueza Bárbara Fleischer, dictaminó que Meléndez tenía derecho a un nuevo juicio.

Pena de Muerte y Pobreza
eloy de mateo
Fotografía: Eloy de Mateo
La posibilidad de pagarse una buena defensa es la clave para conseguir salir en libertad o recibir una condena menor.

Amnistía Internacional, ha documentado que esto sucede de una forma evidente en paises como Nigeria, Arabia Saudí o Irán, donde, en un juicio, la situación económica, tanto del acusado como de la víctima, es el factor mas influyente en la sentencia, mucho mas que las circunstancias del delito o el esclarecimiento de la verdad.

En Nigeria, la característica común a todos los condenados a muerte es la pobreza, si el acusado es culpable o inocente, no tiene importancia en el sistema judicial nigeriano.

Según declaró Chino Obiagwu, coordinador nacional de LEDAP (Legal Defence and Assistance Project) en la presentación de un informe de Amnistía Internacional sobre la pena de muerte en Nigeria en Octubre del 2008, “Lo importante es poder pagar para mantenerse al margen del sistema, ya sea a la policía para que investigue el caso de manera adecuada, a un abogado para que te defienda o a alguien para que ponga tu nombre en la lista de posibles indultados.
La relación entre pobreza y pena de muerte, también se da en paises desarrollados.
En Estados Unidos, todos los años se ejecuta a decenas de personas en un sistema de jurados populares fácilmente influenciables y tendentes a dejarse impresionar por la elocuencia de los letrados o a dejarse llevar por sus propios prejuicios.
Una persona sin recursos económicos, tiene asegurado un juicio sin garantias, ya que no podrá disponer de una defensa eficiente.
Tenemos el caso paradigmático de Joaquin José Martinez, que pasó cinco años en el corredor de la muerte, en el estado de Florida. Acusado de robo y asesinato fue condenado a muerte.

Finalmente, se probó su no culpabilidad, gracias a la campaña iniciada por su familia para recaudar fondos con los que poder contratar a Peter Raben, abogado de gran prestigio especializado en estos casos de personas condenadas a la pena capital, pero cuyos servicios cuestan una gran cantidad de dinero.

Raben consiguió probar la no vinculación de Martinez con los hechos de los que se le acusaba.

La conclusión es clara, sin dinero puedes acabar condenado a muerte siendo inocente, con dinero puedes probar tu inocencia o al menos, poner en duda tu culpabilidad.

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