El “Alzamiento Nacional Tibetano” y el exilio:

El Dalai Lama vivía en la capital del Tíbet, Lhasa, en el palacio de Norbulingka y recibió una invitación del gobierno chino para asistir a una representación cultural el día 10 de Marzo de 1959.

No podemos saber las intenciones del ejecutivo de Mao pero se corrió la voz de que los Chinos pretendían secuestrar al líder tibetano.

A pesar de que los chinos ya hacía nueve años que estaban en el Tíbet, para los tibetanos, la idea de que fueran a secuestrar a su líder religioso y nacional, fue algo intolerable que hizo que la población se echara a la calle.

La multitud rodeó el palacio de Norbulingka y bloqueó las calles aislándolo para proteger a su líder. Esta situación de caos se mantuvo durante 6 días, al cabo de los cuales, las autoridades chinas advirtieron de que, si la multitud no se disolvía, bombardearían el palacio. La multitud no se disolvió y China cumplió su amenaza.

A estos hechos sucedidos en Lhasa ese marzo de 1959, se les conoce como el “Alzamiento Nacional del Tíbet”, el momento en el que el Tíbet se reveló masivamente contra China.

Como consecuencia de este “Alzamiento Nacional Tibetano” el gobierno del Tíbet tuvo que exiliarse en la India, formando allí el “gobierno en el exilio”. A lo largo de los años, también han llegado a la India una gran cantidad de tibetanos escapando de la represión.

Por su parte, los agentes de la CIA hacía tiempo que se habían planteado que el Dalai Lama, que entonces ya tenía 23 años, se marchase del Tíbet, ya que consideraban que eso era mejor para los intereses de los Estados Unidos, que no pensaban abrir un conflicto directo con China y les resultaba mas útil un Dalai Lama operando desde el exterior.

Nehru, el presidente indio, ya había aceptado acoger al gobierno en el exilio y a los refugiados tibetanos, a estos refugiados los utilizaría para la construcción de carreteras.

El Dalai Lama, durante estos sucesos de marzo, se había negado a marcharse para no abandonar a su pueblo pero, habiendo llegado la revuelta en Lhasa, consultó el oráculo de Nechung, tal como hacía siempre que tenía que tomar una decisión importante.

El monje que interpretaba el oráculo, se puso en trance y recibió la respuesta de este, el oráculo decía que el Dalai Lama se debía marchar del Tíbet acompañado por su Hashag (consejo de ministros) y como hacerlo.

Así que vestido con un traje negro con el que pasar desapercibido, el Dalai Lama, su familia y acompañantes, salieron de Lhasa y fueron al encuentro del grupo guerrillero que les debía de conducir a la India. La travesía a través de las montañas duró 12 días, al cabo de los cuales, el Dalai Lama llegó al destino enfermo de disentería.

En ese grupo guerrillero había un joven americano comprometido con la causa tibetana, era un agente de la CIA, el mismo que anteriormente se había puesto de acuerdo con el monje encargado de interpretar el oráculo de Nechung, para que le dijera al Dalai Lama que, el oráculo indicaba que debía de abandonar el Tíbet.
Bienvenida Dalai Lama / Foto: Eloy de Mateo
Acto para desear buena estancia al Dalai Lama / Foto: Eloy de Mateo
Bienvenida Dalai Lama / Foto: Eloy de Mateo
Acto para desear buena estancia al Dalai Lama / Foto: Eloy de Mateo
Bienvenida Dalai Lama / Foto: Eloy de Mateo
Acto para desear buena estancia al Dalai Lama / Foto: Eloy de Mateo
Bienvenida Dalai Lama / Foto: Eloy de Mateo
Acto para desear buena estancia al Dalai Lama / Foto: Eloy de Mateo