La comunidad bielorrusa en Barcelona, siguiendo el llamado internacional, se ha manifestado frente al consulado honorario de Bielorrusia en la capital catalana, en protesta por las irregularidades electorales y la detención de opositores en su país.

Tras la caída de la URSS, Bielorrusia, que fue una de las repúblicas soviéticas, pasó a ser un estado independiente.

No tardó en destacar en el panorama político bielorruso la figura de Alexandr Lukashenko que se convirtió en presidente del país y, desde entonces, lleva ininterrumpidamente en el cargo los últimos veintiseis años.

Durante su gobierno, los datos indican que Bielorrusia es un buen país, aunque, a veces, los datos ocultan ciertas realidades.

Siguiendo la tradición del este, el gobierno de Lukashenko es autoritario. También es acusado de tener poco respeto por las reglas democráticas y cometer fraude electoral. Hasta el momento, Lukashenko ha ganado todas las elecciones con márgenes superiores al 70%, lo que le le permite ejercer un poder absoluto pero, estos amplios márgenes en todas las elecciones resultan sospechosos.

El pueblo bielorruso ha tolerado está situación durante años porque el país funcionaba, con unos buenos servicios públicos, incluida una buena sanidad gratuita y universal, una economía modesta pero saneada y un buen nivel educativo para toda la población.

Pero a partir de la crisis mundial del 2008, en los últimos diez años, la situación ha empeorado, se ha reducido la capacidad de mantener ese estado del bienestar y a esto se ha sumado la crisis del Covid-19.

Lukashenko se ha unido a la corriente de que el coronavirus es una crisis psicológica y no ha implementado medidas, de esta forma ha tenido que ser la población la que, por su cuenta, ha tenido que tomar medidas de precaución.

Debido a la negación que el gobierno ha hecho de la crisis pandémica, la infección se ha extendido por el país, a esto su suma el deterioro de la situación económica durante los últimos diez años lo que ha hecho que el crédito del gobierno ante la población baje estrepitosamente. Lukashenko, por primera vez, ve peligrar su reelección como presidente.