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Protesta por agresión racista en Barcelona
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Foto: Jesús Eloy de Mateo
29 Octubre 2007
PROTESTA POR AGRESIÓN RACISTA EN UN FERROCARRIL DE BARCELONA
“La estética del Hijo de Puta”
Esta sociedad humana, de triunfadorcillos, alternativos de diseño y de culto a la imagen, se asusta y escandaliza por los monstruos que crea.

El personaje habla por teléfono, se levanta, observa que está la chica, mira alrededor y comprueba que tiene campo libre, no hay nadie que parezca que pueda detenerle y empieza la agresión.

Y ahora hay quien se pregunta porque, la persona que estaba sentada al lado, no hizo nada por ayudar a la chica a la que el tal Sergi Xavier, estaba pegando.
Y es que, igual que ella fue agredida por su aspecto de inmigrante, podía haberlo sido cualquiera por llevar melena, por ser o parecer un indigente o por la cara, según se le hubiera ocurrido al hijo de puta de turno.
Mientras el testigo, como frecuentemente ocurre en estos casos, por miedo, no hace nada, para no ser igualmente agredido. Es comprensible, seguramente es lo que haríamos nosotros mismos, encontrán-
donos solos en esta situación. El agresor, ya vigila tener vía libre y no estar rodeado de gente, mira a su alrededor y calcula las posibilidades de realizar impunemente su agresión.

Todos los días vemos que, cuando entra un indigente o simplemente alguien algo destartalado o no asimilable con un estandar, la gente, muestra su rechazo apartándose de él, mirándolo con indolencia y desprecio ya que, implícitamente, es calificado de inferior e indigno o, en el perversamente “mejor” de los casos, digno de piedad, así todas estas personas, que se imaginan a sí mismas estupen-
das, se pueden autocalificar de superiores respecto a él, al que parece diferente.

Son todas estas personas que no muestran ninguna clase de resquemor cuando entra el “Sergi Xavier” de turno, y si lo tienen lo disimulan para no molestar al  “elemento”, con su aspecto y estética de hijo de puta, con sus ademanes de chulo, y exhibiendo su prepotencia, pero esta bien, un aspecto, una estética y unos ademanes, a fin de cuentas, homologados. Además, él también se ve a sí mismo de puta madre.
La agresión racista en el ferrocarril
- “Estaba borracho y no me acuerdo de nada, nen” - dijo Sergi Xavier a la prensa, sin embargo, supo localizar a la víctima, supo mirar el entorno y comprobar que tenía vía libre para realizar el ataque, solo falló en no darse cuenta de que había una cámara.
En cambio, al inofensivo destartalado, que no lleva ningún disfraz, que no habla por no molestar y que baja la cabeza por no ofender a la multitud, aunque sea honrado y honesto, se le atribuyen toda clase de fechorías o indignidades que no ha cometido o no tiene, mientras el “Sergi Xavier” de turno le pega, o el otro “Sergi Xavier”, el de corbata y altos vuelos y dignidades, el que llega a las altas esferas de las mas sagradas instituciones, el que también tiene antecedentes delictivos pero es, “por decreto”, un gran señor, le humilla y expulsa, si puede ser, hasta del mundo.

Y es que los hijos de puta, están en todas partes, ámbitos y niveles.
La terrible pregunta és:
¿Cuantos hay que no son “Sergis Xaviers”, porque no se atreven a serlo?
Protesta por agresión racista en Barcelona. Un reportaje de: Jesús Eloy de Mateo
©2007. report-fotografía.com Jesús Eloy de Mateo